viernes, 28 de marzo de 2014

Cofradía de las Animas Benditas del Purgatorio

     La Iglesia Católica, desde tiempos de la Reconquista, sintió la necesidad de buscar fórmulas para encauzar la participación de los fieles en el culto, cuidado y ornamentación de sus templos. Era necesaria una mayor implicación, en el seno de la institución de la parte laica, para fomentar la expansión de su doctrina y cooperar no solo en las ceremonias religiosas que se prodigaban con una frecuencia inusitada, ya que también era fundamental la participación en la parte económica que permitiese sufragar los gastos parroquiales y contribuir socialmente en la solución de los graves problemas ocasionados por la pobreza de la mayor parte de la población. La fundación de las Cofradías como instituciones con personalidad jurídica propia, nacidas de la asociación de fieles y con fines diversos entre los que se destacaban los sociales, penitenciales, piadosos, de caridad y los festivos. Debían regirse por unos Estatutos y en la cúspide de la organización contar con un eclesiástico, obligadas a ser supervisadas por un Visitador designado por el Obispado correspondiente a su diócesis. Entre los cargos reservados a los fieles pertenecientes a la Cofradía destacan el de Mayordomo, elegido anualmente (no siempre fue respetada esta norma) que se encargaba de administrar los bienes, tributos, donativos y otros ingresos, determinar los gastos en cultos, limosnas, festejos y otros previstos o imprevistos. Los encargados de fiscalizar su labor y aprobar sus cuentas eran los Diputados, elegidos anualmente, junto al sacerdote más antiguo o el Vicario parroquial, aunque siempre supeditados al informe final del Visitador que determinaba si todo era conforme a las reglas establecidas o, por el contrario, había anomalías imputables al Mayordomo, de las que debía responder hasta con su propia hacienda y , en caso de fallecimiento, lo harían sus descendientes más directos.
      En el Archivo Histórico Provincial de Huelva, dependiente de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Andalucía, se encuentran depositados dos documentos relativos a la COFRADIA DE LAS BENDITAS ANIMAS DEL PURGATORIO de Higuera junto Aracena:
     El primero, titulado "Cuentas y Libro de Protocolo de la Cofradía de la Benditas Animas del Purgatorio de la Parroquia de San Sebastián (1693-1715)", con más de 500 folios, donde se detallan las cuentas de los años transcurridos desde 1693 hasta el 1715, expuestas por los Mayordomos que ocuparon cronológicamente el puesto, Francisco Martín Cabezas, Juan Martín Manzano, Francisco Fernández Soriano, Luis Fernández Peraza, Alonso Martín Rincón, Juan Martín Manzano (nuevamente), Sebastián Bejarano, Antonio Domínguez Peraza y Juan Martín Manzano (por 3ª vez). La fiscalización de las mismas corrió, a lo largo de esos años, a cargo de los Diputados Florencio García Hidalgo, Alonso Martín Rincón, Juan Esteban Rufo, Salvador Esteban Rufo, José Martín Rufo, Juan Martín Manzano, Tomás Ruiz Bejarano, Juan Ruiz Soriano, Juan Martín Rufo, Marcos Domínguez de Alcántara y Antonio Domínguez de Peraza. Como sacerdotes figuran Juan Fernández Guerrero, Luis Fernández de Peraza, Juan García Balladares y Domingo de Viola Alcaide. Como redactores de las actas figuraban los escribanos de la villa que daban fe de dichos documentos.
     El segundo documento se titula "Libro de Protocolo de bienes y tributos de la Cofradía de las Benditas Animas del Purgatorio, de la Parroquia de San Sebastián (sin Fecha)", con más de 80 folios, en los que se detallan los bienes de su propiedad, las rentas que producían, los arrendamientos y su casuística (podían hacerse por "dos vidas", "por vida" o por tiempo definido), la subrogaciones, los tributos recibidos, donativos y limosnas. En lo referente a donaciones recibidas por herencia cabría destacar las otorgadas por testamento (año 1675)del licenciado Alonso Martín Garzón que legó varias casas, fincas, huertas y colmenas, no solo en el término municipal de Higuera sino también en otros municipios de la zona, así como tributos de cantidades muy importantes para aquella época. De todo ello se hace un amplio balance con minuciosos detalles sobre la situación de casas y fincas, arrendamientos con su importes anuales y vencimientos, los tributos a satisfacer y las personas encargadas de ellos. Con la aportación de esta persona se constituyó una fundación que fue el mayor soporte económico de esta Cofradía, aunque hubo otros donantes no solo del municipio ya que figuran otros con residencias en Zufre, Aracena, Galaroza, Arroyomolinos de León,Corteconcepción, etc.
     En la Parroquia tenían su propio altar (actualmente ocupado por un Corazón de Jesús) que en aquella época figuró en la Iglesia antigua y después tuvo continuidad en la actual. Era el lugar que utilizaban los cofrades para todo tipo de actos (misas, admisiones de nuevos hermanos, entierros, novenas, etc.). Las rentas producidas por su propiedades, las donaciones y cuotas hicieron de ella la cofradía más poderosa de Higuera en lo económico y de fuerte presencia en lo social. Fueron varios los incidentes entre administradores y fiscalizadores. También hubo problemas con los arrendadores de fincas  que terminaron con pleitos ante los tribunales de la Audiencia de Sevilla. Cabe destacar el de Pedro Vázquez, mayordomo de la Cofradía, contra Manuel Martín Rufo, por el daño causado en la encinas del monte llamado "Los Cardenas", en el término de Zufre, propiedad de la Cofradía y en arrendamiento vitalicio por el dicho Manuel Martín, proceso que duró desde el 22-07-1778 hasta el 17-10-1784 (Sig.ant.386 y sig.AHPSE 29482.7).  
     En el Archivo Provincial figuran como "FONDOS ECLESIASTICOS INCAUTADOS POR LA JUNTA PROVINCIAL DE DESAMORTIZACIÓN DE HUELVA" que probablemente, al pasar a nanos del Estado, supondrían el inicio del proceso concerniente a la desaparición de esta Cofradía.

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