jueves, 27 de febrero de 2014

El jesuita JOSE RUFO

Una de las cosas más llamativas de Higuera a lo largo del siglo XVIII fue la aportación a la Compañía de Jesús de la mayor parte de sus vocaciones sacerdotales. Ya hicimos mención a Diego Tovar, superior de la Orden en Salamanca, y los hermanos Marcos y Juan Domínguez Alcántara, llamados los canónigos, pero existió otro personaje de igual o mayor relevancia:
      JOSE RUFO. Nacido en nuestro pueblo el 30 de Noviembre de 1734, sabiendo que su apellido estuvo siempre presente en el devenir del municipio desde su independencia de Zufre y Aracena como así consta en diversos documentos, ingresó en la Compañía de Jesús el 21 de Enero de 1751, después de pasar las pruebas de idoneidad que la Orden exigía, para ser enviado a Paraguay, concretamente a Montevideo, el 17 de Julio de 1755. Fue ordenado sacerdote en 1761. Completó su formación en la Universidad de Córdoba (Paraguay), contando entre sus maestros a José Verón y Mariano Suárez en Filosofía, junto a Manuel Vergara y Gaspar Prytzer en Teología que influyeron poderosamente en sus escritos posteriores. En 1763 fue nombrado Catedrático de Filosofía en la misma Universidad donde completo su formación. En 1767, Carlos III decretó la expulsión de los jesuitas de todos los territorios de la Península y de sus posesiones en ultramar y los miembros de la Orden, residentes en Paraguay y otras posesiones, tuvieron que exiliarse dirigiéndose a tierras italianas. Su labor de cátedra la conocemos por los apuntes de dos de sus alumnos, Juan Rodríguez y Pablo Vizcarra, que en cuatro manuscritos muestran lo más notables de sus enseñanzas. En lo referente a la psicología sigue la línea de un declarado admirador de Aristóteles y en lo relativo a la parte experimental se declara decidido partidario de Newtom, Mayr y Gassendi, lo que supone una gran novedad en la línea doctrinal de los jesuitas de la época. "JOSÉ RUFO fue uno de los últimos jesuitas de Córdoba. En su curso METAPHYSICA ET DE ANIMA (año 1766) hay también numerosas referencias a la ciencia moderna, en este caso a las investigaciones filosóficas, aunque incluye el tema de la luz al tratar el tema de la vista. RUFO fue un hombre de inteligencia nada despreciable, pues logró salir bastante airoso de su intento sin cometer gruesos errores. Tuvo la originalidad, si se quiere, de presentar los aportes modernos como anécdotas dentro del comentario aristotélico y con ello soslayó el problema del acomodamiento teórico. La inclusión de los tratados DE ANIMAS a continuación de la Metafísica, con lo cual se asimilan a la Pneumatología moderna, suele explicarse como una influencia de la teoría de "las metafísicas especiales"; el hecho de incorporar en ella temas que de ningún modo pueden corresponder al concepto pneumatológico indicaría que los profesores han hecho uso de este recurso para exponer sus propios conocimientos en el lugar sistemático que pudieron" (esto se nos dice de él en el Volumen 1 de CIENCIA, VISTA Y ESPACIO EN IBEROAMERICA...).RUFO desarrolla la ciencia de los escolásticos dentro de la teorías aristotélicas. Se conserva en el Instituto de Estudios Americanistas de la Facultad de la Universidad de Córdoba (Paraguay) un curso, copiado por Juan Rodríguez, sobre "Metaphysica et de anima", de 452 páginas, y encuadernación original. Los jesuitas fueron expulsados en 1767, como hemos escrito al principio, y entre ellos estaba nuestro compatriota, donde sufrieron los avatares de un largo viaje que duró un año y setenta y seis días que se distribuyeron de la siguiente forma:11 días encerrados en el refectorio de Córdoba, 28 días en el trayecto desde Córdoba a los navíos, un mes y 24 días en la escuadra (desde el Rio de la Plata al Mar), 85 días desde la Indias hasta Cádiz, 5 meses y 3 días en el Puerto de Santa María, 4 días en la Bahía de Cádiz, 51 días desde Cádiz hasta Bastia (Italia),26 días en Bastia, 16 días de Bastia a Sestri y 13 días de Sestri a Faenza (destino final). En Faenza murió nuestro paisano JOSE RUFO el 26 de Diciembre de 1768.

1 comentario:

  1. Otro jesuita higuereño destinado a tierras americanas fue Juan Soriano Rodríguez, nacido en 1736, hijo de Félix Fernández Soriano y Jacinta Rodríguez. Ingreso en la Compañía de Jesús en el año 1753 y destinado a Chile en 1755. Se ordenó sacerdote y años más tarde, en 1767, ejerció de maestro de humanidades en el Colegio Máximo. Expulsado por Carlos III de territorio español, así se consideraban las colonias americanas, fue exiliado a Italia y allí murió, el 15 de Septiembre de 1769, en la ciudad de Imola.

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