domingo, 23 de diciembre de 2012

ALONSO MIGUEL DE TOVAR, pintor de la Divina Pastora

     Alonso Miguel de Tovar nació el 1 de Julio de 1678, en el pueblo de Higuera de la Sierra (en aquella época llamado Higuera junto a Aracena),siendo hijo de una familia de hijosdalgos venidos a menos, cuyos padres tenían por nombres Alonso Miguel y Ana Domínguez, descendientes de Alonso Hidalgo "el Viejo" que fue el primer poblador de Navahermosa y "le quedó la alcurnia de Ingenio", manifestada por la ejecutoria de nobleza de 1528 (según la biografía de Francisco Girón Marìa, 1988:20) que el pintor procuró recuperar en los últimos años de su vida, para legar a sus descendientes con el escudo de armas correspondiente. Los padres no consideraron que la dedicación a la pintura fuese algo degradante, dada su condición social, y enviaron a Alonso Miguel a Sevilla para iniciar su formación. Pasó por varios talleres hasta llegar al de Osorio y allí compartió formación con otro afamado pintor, Domingo Martínez, impregnándose de altas dosis de murillismo, en una ciudad tan proclive a ello como era la Sevilla de la época. Pasado el periodo de aprendizaje, Tovar decidió independizarse montando su propio obrador, poco a poco fue haciéndose un hueco entre los más afamados pintores de la escuela sevillana, hasta llegar a conseguir una selecta clientela que le encarga obras diversas, desde copias de obras de Murillo hasta retratos de la alta nobleza o la curia eclesiástica. No obstante, donde llegó a encontrar la obra que lo define como su mayor fuente de reconocimiento fue el encargo que le hizo fray Isidoro de Sevilla para pintar una imagen de la Virgen, según la había visto en una aparición de la Señora (aunque más tarde se dijo que solo fue "una piadosa ocurrencia" aunque, eso sí, (por inspiración divina") apacentando a unas ovejas que representaban "el rebaño humano" que ella protegía y guiaba. Aunque este era el motivo expuesto por fray Isidoro, la verdadera razón radicaba en buscar una imagen de referencia que compitiese en devoción con la Inmaculada, de la que se había apropiado la orden franciscana, y los capuchinos (orden a la que pertenecía el fraile) decidieron buscar otro referente mariano. Así nació la idea de la DIVINA PASTORA, que tras muchas sugerencias y cambios del visionario al pintor quedó ultimado un cuadro que salió en procesión, el 8 de Septiembre de 1703, desde la parroquia de San Gil y estacionó en la Alameda de Hércules, conocida como "punto de holganza y diversiones para la gente alegre y jaranera, donde cada uno está rodeado de peligros y son lúbricas sus andanzas", para allí subir el padre Isidoro a un taburete instalado entre las dos columnas de los Hércules y dirigirse
con oratoria vibrante a todos los presentes que de forma multitudinaria acompañaban al estandarte con la imagen. Así nació una nueva devoción entre los sevillanos que fue expandiéndose por otros pueblos y ciudades, donde fueron naciendo hermandades con esa devoción. No cabe duda que en Higuera de la Sierra, cuna del pintor, también se creo una hermandad con tal nombre. A partir de entonces la fama del artista fue creciendo tanto que llegó a ser pintor de cámara del rey Felipe V, protegido de la reina Isabel de Farnesio, trasladándose a Madrid, como gran copista de Murillo, donde aumento su fama y prestigio. Hoy lo valoran más como retratista que como imitador del famoso pintor de la Inmaculada.

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