viernes, 17 de junio de 2011

EL FUTURO DE LAS PENSIONES

Actualmente, no son pocas las conversaciones en las que se opina sobre el sistema de pensiones y su futuro, produce cierta inquietud la disposición del Gobierno socialista de Zapatero para dar un cambio sustancial al sistema con medidas drásticas, que no dejan indiferentes a casi nadie y producen resquemor y preocupación a la mayoría y desconcierto a los votantes del PSOE, está siendo demasiado brusco el cambio en la política social respecto a la llevada a cabo hasta hace poco tiempo. Este giro de 180º, que aparca muchas medidas tomadas con anterioridad y reduce gastos para otra serie de ellas, lleva a una serie de preguntas como las que siguen: ¿porqué este cambio?....¿quién o quienes les obligan a hacerlo?...¿servirá todo esto para algo beneficioso para los posibles afectados o simplemente se trata de que salgan ganando los especuladores de siempre?.....¿quienes mandan realmente, los gobiernos elegidos en las urnas o los mercados manejados por intereses lucrativos de orígenes obscuros?. Vamos a tratar, a continuación, de contestarnos esas preguntas a nosotros mismos.
Cuando se toman decisiones que cambian el sistema, cosa que suele suceder cada cierto tiempo para alterar las condiciones existentes y, casi siempre, en la dirección de endurecerlas, persiguen (según nos dicen) “hacer viable el cobro de las pensiones para un futuro…”, frase recurrente con la que se pretende justificar las medidas adoptadas, produciendo un malestar social que desemboca en desencuentros entre los agentes sociales y protestas de diversa índole. En su día, ya le pasó al Gobierno de Felipe González cuando cambio el periodo de cálculo en los años de cotización, lo que le supuso un enfrentamiento sin precedentes con los sindicatos y la huelga general. Después, a pesar del Pacto de Toledo firmado en 1995 por todas las fuerzas políticas con el objeto de trabajar juntas y buscar mejores soluciones, ya bajo el Gobierno de Aznar, que entre otras medidas implantaba la revisión automática en función del IPC previsto, no fue muy duradero el consenso puesto que se tomó la medida gubernamental de congelar las pensiones para 1997 junto con congelar los salarios de los funcionarios. EL Ministro de Administraciones Públicas era el Sr. Rajoy y el de Trabajo el Sr. Arenas, y esas medidas originaron una huelga el 11 de Diciembre de 1996. Si examinamos la evolución de las cuantías percibidas durante los ocho años de los Gobiernos de Aznar, el resultado no puede ser más desesperanzador: desde 1996 al 2004 las pensiones mínimas con cónyuge a su cargo subieron un total durante todo el periodo de 107,03 euros, a razón de una media de 9,85 euros al mes durante los cuatro años del ministro Arenas y 12,80 euros al mes del ministro Aparicio, quedando al final del periodo popular en las cantidades siguientes:
PENSIONES MINIMAS DEL AÑO 2004
Jubilación
Titular de más de 65 años con cónyuge a su cargo………………484,89 Eu.
“ “ “ “ “ “ sin “ “ “ “ ………………411,76 “
Viudedad
Titular con cargas familiares……………………………………………….. 383,66 “
“ “ 65 años o más……………………………………………………411,76 “
Incapacidad permanente
Gran invalidez con cónyuge a su cargo……………………………….....727,34 “
Orfandad
Para los beneficiarios con ese derecho……………………………… 124,46 “
PENSION MEDIA
Pensión media de jubilación……………………………………………… …727,34 “
“ “ del sistema……………………………………………………581,06 “
Las subidas de pensiones durante los Gobiernos del Sr. Aznar, cuando no estuvieron congeladas, solo subieron el IPC previsto que era muy bajo a causa de la reducción de la inflación en dicho periodo.
Como consecuencia de las Elecciones Generales de 2004 llega el primer Gobierno socialista del Sr. Zapatero y en ese primer cuatrienio el cambio de tendencia es importante, ya que las subidas fueron siempre superiores al IPC y de modo sustancial en las mínimas y las de viudedad. En este segundo mandato se han ido moderando hasta llegar a la congelación parcial para el 2011. Veamos a continuación los incrementos proporcionales de los diferentes ejercicios:
Año 2005: las mínimas entre un 4,50 y un 8,07 % y el resto un 3,5 %
“ 2006: “ “ “ “ 4,92 “ “ 8,00 % “ “ “ “ 3,4 %
“ 2007: “ “ “ “ 5,62 “ “ 7,13 % “ “ “ “ 2,6 %
“ 2008: “ “ “ “ 4,01 “ “ 6,50 % “ “ “ “ 2,5 %
“ 2009: “ “ “ “ 3,41 “ “ 5,84 % “ “ “ “ 2,4 %
“ 2010: “ “ “ “ 2,00 “ “ 5,87 % “ “ “ “ 1,0 “
Las de viudedad, por regla general, estuvieron en el porcentaje más alto de las mínimas y, a veces, lo superaron: en el año 2010 se les incremento entre el 4,31 % para mayores de 65 años y el 5,57 % para menores de 65 años.
Año 2011: para el presente ejercicio se ha previsto una subida de las mínimas en un 2,30 % (consecuencia de la suma del 1,3% de consolidación del diferencial de inflación de 2010 y el 1,00 % de subida decretada para el año 2011) e independientemente se abona una paga única de 120 euros en Enero por el diferencial de inflación con respecto a lo previsto para el anterior ejercicio. Si hacemos un balance de la evolución en estos años de Gobierno socialista, llegaremos a los siguientes resultados:
PENSIÓN MINIMA (Comparativa 2004 a 2011)
Jubilación en 2004 en 2011 subida %
Titular más de 65 años con cónyuge 484,89 Eu. 742,00 Eu. 53,02
“ “ “ “ “ sin “ 411,76 “ 601,40 “ 38,53

Viudedad en 2004 en 2011 subida %
Titular con cargas familiares 383,66 Eu. 695,40 Eu. 81,25
“ “ 65 años o más 411,76 “ 601,40 “ 43,06
Incapacidad permanente
Gran invalidez con cónyuge a su cargo 727,34 “ 1.113,00 “ 53,02
Orfandad
Para los beneficiarios 124,46 “ 183,70 “ 47,06
PENSION MEDIA (comparativa 2004 a 2011)
Año 2004 Año 2011 subida %
Titular de cuantía media por jubilación 654,34 Eu. 892,38 Eu. 36,00
“ “ “ “ del sistema 581,06 Eu. 785,83 Eu. 35,00

Con los datos anteriores, cada cual sacará las conclusiones que estime oportuno pero, teniendo en cuenta que son cifras oficiales del INE, ministeriales y sindicales, no es muy complicado saber que periodos fueron más beneficiosos para los perceptores de pensiones.
Otra de las cuestiones que es motivo de polémica en la calle o en los medios de comunicación, bien por motivos de alineamiento político o por distinta forma de ver la situación (según el vaso medio lleno o medio vacío con el que cada uno vemos las cosas), se refiere a la “salud” que goza nuestro Sistema de Seguridad Social en lo referente a la relación existente entre afiliados a la misma y el número de pensionistas actuales y futuros, así como sobre la determinación de los años en que ha habido mayor de afiliados para establecer cuando hubo más creación de empleo. A continuación analizaremos los datos entre 2001 y 2010, la década completa, tomando como referencia el mes de Noviembre, por ser el último del que se conocen cifras oficiales en el año que ha terminado. Si los separamos, en función a los distintos gobiernos, estos serían los resultados:
Gobierno del Sr. Aznar
Año 2001: 15.689.504 afiliados
Año 2002: 16.171.455 afiliados
Año 2003: 16.682.440 afiliados
Año 2004: 17.144.218 afiliados

Gobierno del Sr. Zapatero
Año 2005: 17.904.252 afiliados
Año 2006: 18.667.599 afiliados Año 2007: 19.231.986 afiliados
Año 2008: 19.136.055 afiliados
Año 2009: 18.020.470 afiliados
Año 2010: 17.612.709 afiliados

Como podrá observarse, el año que más cotizantes ha tenido la Seguridad Social ha sido el 2007, tercer año de mandato del primer gobierno socialista de Zapatero donde se pasó a superar al último de la era Aznar en 2.087.768 afiliados, que suponen el record histórico jamás alcanzado y la mayor población ocupada que ha tenido nuestro país. Es más, a pesar de la crisis que nos agobia en estos instantes y nos fijamos en la cifra correspondiente al 2010 aun se superan los afiliados del año 2004 en la cantidad de 468.491, esto nos demuestra que aun en estas difíciles circunstancias existe más empleo que en el último año del gobierno popular.
Algunos comentarán que el empleo se mide mejor a través de la EPA (Encuestas de Población Activa) que la de afiliados a la Seguridad Social, pero también vamos a analizarlo por ese camino, aunque antes es conveniente, para su mejor entendimiento, que definamos una serie de conceptos que la componen:
Población activa = Es la compuesta por aquellas personas mayores de 16 años que trabajan o están en disposición de hacerlo (inscritos como demandantes de empleo).
Ocupados= Los que están trabajando con contratos legales.
Parados= Los inscritos en las oficinas de empleo como demandantes.
Analizaremos los datos de la última década y teniendo como referencia los terceros trimestres de cada año, por ser el último conocido en el año 2010, a través de la siguiente Tabla:
Tabla de III trimestres anuales (en miles)
Año Activos Ocupados Parados %Actividad %Paro
2001 18.164,1 16.294,3 1.869,7 53,22 10,29
2002 18.943,7 16.763,1 2.180,6 54,61 11,51
2003 19.685,5 17.459,4 2.226,0 55,78 11,31
2004 20.310,1 18.291,1 2.180,9 56,59 10,74
2005 20.956,1 19.191,1 1.765,1 57,43 8,42
2006 21.660,7 19.895,6 1.765,1 58,44 8,53
2007 22.302,5 20.510,6 1.791,9 59,10 8,03
2008 22.945,1 20.346,3 2.598,8 59,95 11,33
2009 22.993,5 18.870,2 4.123,3 59,81 17,93
2010 23.121,5 18.546,8 4.574,7 60,08 19,79

El cuadro anterior nos muestra que el mayor número de ocupados se produjo en el año 2007, con 20.510.100 puestos de trabajo, y que ese mismo año solo estuvieron inscritos 1.765.100 parados con una tasa del 8,03 %. Ese año fue el 3º del primer Gobierno socialista de Zapatero, que superó holgadamente a los 18.129.100 ocupados y 2.180.900 parados, con una tasa del 10,74 % del año 2004. Curiosamente, en el año 2010 hay 417.700 ocupados más que en 2004, a pesar de la crisis, pero al pasar la población activa a la cifra de 23.121.500 debido a la crisis en la construcción, la mayor demanda de empleo por parte de mujeres y jóvenes, el número de parados ha ascendido a la cifra de 4.574.700 parados, con la escalofriante tasa del 19,79 %. Solo el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha ocasionado casi 2 millones de desempleados y la recuperación en este sector no se ve a corto plazo y aunque la hubiese a medio plazo nunca alcanzaría los niveles que tuvo en los pasados años. En definitiva, hoy hay más ocupados que en el año 2004 pero la población activa es muy superior a la de aquellas fechas, no solo por la demanda de la población nativa o autóctona sino por una presencia de emigrantes de los que pocos vuelven a sus países de origen cuando pasan al desempleo.
El número actual de pensionistas se eleva a la cantidad de 8.711.000 y en su relación con los ocupados se puede comprobar que la financiación de cada uno es soportada por 2,58 de trabajadores activos, pero la cifra va en un aumento constante, teniendo en cuenta la mayor esperanza de vida de los españoles, que solo es superada porcentualmente por Japón. A pesar de ello, este último ejercicio ha producido superávit en las cuentas y se acumula un fondo de reserva en torno a los 64.000 millones de euros, pero las previsiones de futuro nos dicen, según estudios realizados por expertos en la materia, que la población de pensionistas alcanzará los 11 millones en el año 2025 y para el 2049 se duplicaría la cifra actual, es decir llegaríamos a los 16.800.000 pensionistas. El crecimiento del gasto va en un aumento acelerado y si en el año 2007 suponía el 8,4 % del PIB (Producto Interior Bruto) se presupone que será del 15,10 % para el 2060. Ante este reto demográfico no existe otra solución que preparar al Sistema de Seguridad Social para el futuro.
Desde 1977 los ingresos por cotizaciones habían superado siempre a los gastos por pagos de pensiones, inclusive durante la crisis de 1993, pero en el recién terminado 2010 el resultado se ha invertido ya que por primera vez los gastos (95.714 millones de euros) han superado a los ingresos (94.822,7 millones de euros) y solo gracias a los intereses producidos por 88 % de los 64.000millones de las reservas que están invertidos en deuda pública, lo que han supuesto unos 2.661 millones de euros que sumados a los ingresos por cotizaciones, junto a otras partidas de pequeña cuantía de otros conceptos, y restados los gastos dieron como resultado final los 2.382,97 millones de euros. También es importante resaltar que existe un aplazamiento de pago a las empresas en crisis que supera los 8.000 millones de euros. Esto, a corto plazo, es insostenible ya que no solo influye el descenso de cotizaciones consecuencia del desempleo sino que los nuevos pensionistas se incorporan con mayores cantidades a percibir y los que abandonan el sistema, por defunción de sus beneficiarios, son antiguas con menores percepciones. Las perspectivas de crecimiento en el empleo se distancian en el tiempo y el aumento de las cuotas al personal activo y a empresas se presenta complicado y poco asimilable por la ciudadanía, lo cual no quiere decir que no se lleve a la práctica en función de la necesidad, pero ello no aportaría soluciones sin el alargamiento de la vida laboral y los cómputos anuales para el cálculo. Se trata de hacer viable el Sistema Público de Pensiones y no darlo por fallido para fortalecer los Sistemas Privados en base a capitalizaciones y que solo en el año 2008 perdieron un 20 % de su valor, cosa nada desdeñable por su importancia, que demuestra que esa no puede ser la salida. Reducir las prejubilaciones y las jubilaciones anticipadas son otras medidas necesarias para evitar los enormes gastos que comportan, siendo muchas veces innecesarias. La incorporación al mundo laboral de colectivos de discapacitados y corregir los problemas de género son otras alternativas para una mejora del sistema.
Acaba de firmarse el pacto entre Sindicatos, CEOE y Gobierno para regular el sistema de Pensiones y lo que parecía una “zapaterada” sin sentido, se ha convertido en algo necesario para garantizarlas en un futuro y demuestra que no era tan descabellado. Tampoco estaría mal el analizar como están en otros países y lo que se está haciendo por parte de los distintos gobernantes sin distinción entre conservadores y progresistas, aunque siempre existan matices que lo distinguen.

La frondosidad de las ramas ocultan el vacio en el bosque

La frondosidad de las ramas ocultan el vacio en el bosque
Por: José Sierra Garzón

Se han celebrado Elecciones Municipales y Autonómicas en toda España y las urnas han dado su veredicto: ha ganado el PP en la mayor parte de las poblaciones del territorio nacional y el PSOE ha sufrido una gran derrota que no admite paliativos. Los análisis de estos resultados no pueden centrarse en decir que la culpa es de la crisis, aunque el malestar general tenga sus raíces en ella, ni en pensar que la solución de todos nuestros problemas cambiarán con la sustitución del gobierno socialista por otro comandado por los populares. Tampoco vale el refugiarse en que una gran parte del electorado se mueve de un lado al otro, impulsados por buscar soluciones definitivas a sus problemas, como si algún partido político tuviese la facultad de obrar milagros que puedan solucionar el pago de una hipoteca estando en paro, buscar un buen empleo a los hijos mileuristas con carrera o a los aun más precarios de aquellos con escasa formación, sacar de la bolsa de desempleo a los tres millones que ha creado el pinchazo inmobiliario, subir el 10% de las pensiones o hacer viviendas al precio de coste para todos. Hay quienes piensan que todo lo anterior es posible, pero eso no es ser utópicos es vivir en “Alicia en el País de las Maravillas” y olvidar que estamos en un mundo globalizado donde la economía de los mercados se ha impuesto claramente a la política de los estados. Los gobiernos nacionales están atados de pies y mano a los designios que les marcan el FMI y desde los Bancos Centrales a partir de unos años acá. Una vez desaparecido el equilibrio de los dos bloques, con la caída del soviético y el fortalecimiento del sistema capitalista, caminamos a un nuevo tipo de dictadura: la impulsada por el poder financiero a nivel mundial, caracterizado por un liberalismo ultra y feroz. La socialdemocracia no encuentra su acomodo ni un programa adecuado para hacerle frente, en un marco donde se ve condicionada, para poder llevar a cabo una política social acorde con su doctrina.
Hemos entrado en un periodo de “cabreo generalizado” donde las estructuras tradicionales de los sistemas democráticos, representadas por los partidos, empiezan a ser cuestionadas por sectores aun minoritarios de la población pero con un aumento constante en presencia callejera y en conciencia ciudadana, siendo éste un tema que debe preocuparnos a todos. Cuando decimos todos no me refiero solo a la izquierda, sufridora del mayor descalabro electoral de nuestra joven democracia, sino también a aquellos que representan a la derecha conservadora de este país a los que el triunfo reciente les embriaga de satisfacción desmedida y piensan que están acaparando un voto progresista con carácter consolidado, cuando la realidad que ha sido una parte poco significativa y tienen las características propias de corresponder a sectores poco comprometidos políticamente y muy mediatizados por situaciones familiares muy desfavorables originadas a causa de la coyuntura económica, que piensan que se podrían resolver con otro gobierno distinto, pero si observan que pasado un breve tiempo “su problema” no es resuelto, como es lo más probable, volverían a “castigar” al gobierno de turno. De este tipo de personas todos conocemos algunas que expresan su desencanto en cualquier foro o lugar. A pocos de ellos les han influenciado si sus alcaldes han cumplido eficazmente en la gestión municipal o no; los parámetros han sido los marcados por la situación nacional ante la crisis y su repercusión dentro del entorno. He conocido a magníficos regidores municipales que han transformado sus pueblos o ciudades y han perdido de forma inexplicable la Alcaldía. Algunos, para mayor injusticia, lo han hecho a favor de candidatos de la derecha que no viven ni en los pueblos donde se han presentado ni piensan hacerlo, dándose algunos casos concretos de candidatos que después de su victoria aun no han aparecido por el pueblo donde han ganado. Si con estos resultados quisieron castigar a Zapatero pronto se darán cuenta que se han castigado ellos mismos con semejante desatino a la hora de elegir la papeleta del voto. No era la hora de juzgar al gobierno de la Nación, era el momento de valorar la gestión de los equipos de gobierno de los Ayuntamientos y de la Autonomías.
También han sido destacables, aunque no determinantes, que en las concentraciones del 15 M se haya pedido a los allí concentrados que no voten a PP ni PSOE y sí a otros grupos minoritarios, o que opten por el voto en blanco o nulo, a sabiendas de que en allí no había votantes de PP entre los convocados y sí bastantes votantes socialistas. La consigna solo servía para evitar que se votase al PSOE y, aunque algunos podían esperar un trasvase a IU, éste solo se ha producido en un pequeño porcentaje (unos 200.000 votos que no supera el 1 %) y no ha podido evitar la pérdida de su único bastión capitalino: Córdoba. Por el contrario, ha fomentado el voto en blanco o nulo que al contabilizarse para el reparto de concejalías o escaños ha beneficiado al partido más votado, el PP, aparte de fomentar la abstención en el electorado de izquierdas, porque la derecha ha votado en pleno. Como dijo alguien: “Las urnas estaban llenas de votos de la derecha y las plazas llenas de gentes de izquierda”. Ello no significa que sus reclamaciones no sean justas, que muchas de ellas lo son, y la mayor parte de los movilizados son personas dignas del mayor respeto y consideración, pero cabe hacerse algunas preguntas sobre el origen de estas concentraciones:
¿Por qué no se hicieron con anterioridad, si la crisis no es reciente, y se eligió el periodo comprendido dentro de la campaña electoral?
¿De quienes partió la idea y de qué lugar salieron los primeros sms convocando las concentraciones?... ¿se puso en marcha la maquinaria de algún grupo político interesado en cercenar el voto socialista?
¿Por qué se habla ahora de abandonar las plazas y diluirse en asambleas de barrios sabiendo que eso debilitará este movimiento?
¿Cuáles son las resoluciones acordadas en las asambleas y a quien piensan entregárselas para su defensa en los órganos donde reside la soberanía popular, según nuestra Constitución, si dicen que los partidos mayoritarios no los representan?
¿Es verdad que se piensa continuar con movilizaciones solo hasta marzo del año próximo, fecha prevista para las Elecciones Generales, sin perspectivas de continuidad?...etc.
Un movimiento sano en sus objetivos no debe estar a merced de que pueda ser manipulado por “elementos nocivos” y de ello tendrán que protegerse porque intentos no van a faltar. El beneficiado de todo se ha visto claramente quien ha sido en estas elecciones, a pesar que nadie pensó en ello cuando de buena fe se sumaron a la protesta. La mayor parte de los movilizados no dudo que son personas preocupadas por una democracia que tiene defectos en su funcionamiento y pretenden mejorarla, pero deben estar muy atentos a los próximos movimientos de aproximación o de rupturas. En Cataluña, el conseller de Interior de la Generalitat de CIU, ha enseñado “la patita” queriendo “limpiar” la Plaza de Cataluña, a pesar de pertenecer a la derecha nacionalista que dicen son demócratas civilizados, imaginaros como se las gastarían los de la derecha españolista si tuviesen en sus manos el Ministerio del Interior.
Los socialistas no pueden hacer un análisis tan simplista como decir que la crisis económica es la culpable de todo. Se han cometido errores y los han pagado los menos indicados, los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas que gobernaban, y si no corrigen el rumbo lo pagará el Gobierno de la nación y el de la Junta de Andalucía. No pueden ser los artífice de políticas de ajuste que solo “aprietan el zapato” a los más desfavorecidos, aunque no haya otro remedio y así se nos impongan desde organismos europeos, pero si no sabemos hacerlo comprender mejor es convocar Elecciones Generales y si gana la derecha que sea ella quien tome esas medidas que tanto nos perjudican y se “moje” de una vez el Sr. Rajoy, cómodamente instalado en la inoperancia a sabiendas que otros están haciéndole el trabajo sucio, y que de una vez se enteren algunos de los efectos de una política dura de derechas, cuando ya no quedan empresas públicas que vender a sus amigos, ni “boom” inmobiliario para dejar un stok de más de dos millones de viviendas sin vender, empresarios en ruina, compradores hipotecados sin casa y casi cinco millones de parados de los que más de tres millones son del gremio de la construcción y empresas auxiliares del sector, a los que tanto le deben determinadas políticas de nuestros conservadores-liberales con su famosa Ley del Suelo, aunque las consecuencias las estén pagando otros. Siempre no les va a tocar a los socialistas lidiar con la crisis, ya lo hicieron en el 92 y la están sufriendo ahora, porque en España no todo el mundo se ha convertido en clase media-alta de perfil conservador, aquí la mayoría solo tiene su vivienda, su coche, su veranito en la playa o la sierra, un sueldo escasito, algún parado en casa y prestamos por pagar, lo que no se corresponde con las características propias del votante de derechas. Las leyes que han beneficiado a la clase trabajadora y a las políticas de igualdad solo las hacen gobiernos progresistas, a pesar de que también cometen errores, pero esos son los nuestros y no debemos confundirnos. Los cantos de sirena de la derecha no deben hacernos olvidar que formamos parte de una clase de la que debemos sentirnos orgullosos y por la que nunca ellos, los populares, hicieron nada: la clase trabajadora. A ésta no solo pertenecen los obreros de las fabricas y talleres, los jornaleros del campo, los empleados del comercio o la banca, los funcionarios y otros asalariados por cuenta ajena, porque también son trabajadores los autónomos, los médicos, los abogados y otras profesiones liberales. Todos los que viven de su esfuerzo y no de las rentas del capital. Cuando has mejorado tus condiciones de vida y has cambiado tu piso de tres dormitorios por una casita adosada no te has convertido de repente en un derechista conservador, porque sigues siendo un miembro perteneciente a la clase trabajadora y esa mejora no solo es consecuencia de tu esfuerzo y valía sino de unas leyes sociales que fomentaron los gobiernos progresistas que ha tenido este país, aunque hayan cometido errores y sus consecuencias nos entristezcan. Por cada ley que favorezca a los más humildes, si encontramos alguna, de los gobiernos del PP se pueden mencionar diez de los gobiernos socialistas. Por cada punto de subida de las pensiones en tiempos de Aznar, Zapatero subió tres. Leyes como las de protección a las madres y padres, subvenciones por hijo nacido, matrimonios entre personas del mismo sexo, igualdad de género, muerte digna, ampliación de condiciones para el aborto, etc., no existirían con un gobierno conservador y la prueba es que amenazan con derogarlas. No hablemos de otras tan importantes como la Sanidad pública para todos, las pensiones no contributivas, la enseñanza gratuita y obligatoria, la mayor cantidad de becas universitarias que haya existido nunca en España, la ley de libertad sindical y otras muchas que proceden de los gobiernos de Felipe González, que jamás le pasarían por la cabeza a nuestros “magníficos” conservadores. Hace pocos días que se celebraron las elecciones municipales y autonómicas cuando, crecidos por el resultado, ya empiezan a cuestionar el estado del bienestar pidiendo drásticos recortes presupuestarios y privatizaciones de empresas públicas, como la “receta mágica” que todo lo soluciona. Basta con echar una ojeada a los sistemas empleados en la Sanidad y Enseñanza de la Comunidad de Madrid para darnos cuenta de que esa no es la solución, a pesar de haberlo privatizado casi todo.
No es comprensible que después de la ingente cantidad de obras públicas que se hicieron por los Ayuntamientos socialistas de la ciudad de Sevilla, desde las infraestructuras de la Expo 92 por gobiernos de Felipe, la traída del AVE, las Autovías, el Aeropuerto, los puentes, las obras del rio, los Pabellones de la Cartuja, etc., se diese paso a un gobierno municipal con Soledad Becerril que lo único que hizo fue el parque del Prado de San Sebastián y, ahora, después de la puesta en marcha del Metro, de la construcción de nuevos parques, de miles de vivienda VPO, del tranvía, de la peatonalización del Centro, de Asunción, de San Jacinto, del carril bici y de un sinfín de cosas, la consecuencia sea dar paso a un gobierno del Sr. Zoido, con promesas incumplibles por su elevado coste, y con amenazas de destruir algunas cosas bien hechas, sustituyendo farolas o cuestionando la ampliación del tranvía, pero así lo han decidido los ciudadanos y espero que no tengan que lamentarlo pronto. Tampoco es explicable que en una ciudad como Mairena del Aljarafe, construida por gobiernos socialistas desde 1987, para ser un modelo de urbe tipo medio ideal para vivir, con todos los servicios necesarios (Institutos, Centros sanitarios, Colegio Mayor, Centros culturales, Polideportivos, Viviendas sociales, Parque Industrial, Parque Periurbano, Bibliotecas públicas, Metro, Centros de 3ª Edad en cada núcleo, Centro para la Juventud, Centros comerciales con salas de cines, etc.) venga un candidato “paracaidista” del PP, que ni vive ni conoce el pueblo, y obtenga la victoria para gobernar desde un escaño en el Congreso que lo ocupará la mayor parte del tiempo. Inexplicable, pero así ha sucedido por voluntad de los ciudadanos.
Lo más grave de la situación no es la degeneración de determinada clase política que hasta mejora resultados electorales en zonas muy afectadas por la corrupción (casos de Valencia, Madrid, Baleares o Canarias) llegando al convencimiento ciudadano que es consustancial con su ejercicio y es una preocupación menor. La regeneración de la clase política pasa por ser tremendamente rigurosos a la hora de expulsar a los corruptos y eso no está ocurriendo, es más se está queriendo suplantar el castigo de los jueces por una supuesta amnistía de las urnas y eso forma parte de la perversión del sistema que lo lleva a la degradación progresiva de la democracia, altera sus valores y aumenta la desconfianza de los ciudadanos hasta hacerla peligrar. La obtención del poder por caminos tortuosos, sin importar los procedimientos que conducen a él, al amparo de ciertos sectores obscuros en sus fines y medios, debe ser combatido por los verdaderos creyentes del sistema con la mayor de sus fuerzas que debe pasar por el rearme ético y moral del sano ejercicio de la política.
Difícil será volver a los principios de los primeros años de la Transición, donde los ciudadanos españoles estaban tremendamente ilusionados en la instauración de la Democracia y sus valores, pero ese espíritu hay que recuperarlo con una reflexión en el seno de los partidos políticos que con su restructuración sirvan de interlocutores válidos de las inquietudes ciudadanas y no simples máquinas electorales para la obtención de poder y cargos. Ese es el reto y el camino para que la izquierda recupere la credibilidad de la ciudadanía. El tiempo apremia porque este país va a necesitar, en breve tiempo de un PSOE fuerte y renovado ya que el “deslumbramiento” que produce el PP pronto dejará de brillar; no es lo mismo hacer una oposición de tierra quemada que gobernar con esta tremenda crisis. La frondosidad de las ramas mediáticas del Partido Popular, no podrán tapar el vacio de un bosque sin soluciones ni programas.